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PRESS SCRIPTA EDITORA

Editorial sin crematística

20 Septiembre 2007

Revista Hospitálisis. Reportaje a David Alberto Fuks

Entrevista a David
Alberto Fuks1

Diego Kanzepolsky

David
Alberto Fuks es psicólogo egresado de la Carrera antes del inicio de la
última Dictadura. Conocimos su pensamiento ha través de sus conferencias de
éste y otros años en el espacio que conduce Laura Capella en el CCBR .

Sabemos
además de su participación en el Foro por los DDHH de nuestro Colegio como
integrante de un equipo de investigadores2 . Hoy nos convoca su
evocación de la experiencia institucional realizada en el entonces Pabellón
Tres, del Servicio de Psiquiatría-Adultos del entonces Hospital Nacional
(hoy Provincial)“Del Centenario” de Suipacha 667 ( posteriormente Centro
Regional de Salud Mental “Dr. Agudo Ávila”).

-
¿Durante qué período funcionó esta comunidad terapéutica?

-
Realizamos esta experiencia entre 1968 y… no hay precisiones de cuando
finalizó pero suponemos que se interrumpió paulatinamente en los año ‘75, ’76
con los acontecimientos que precipitaron la última Dictadura cívico militar
de Argentina (1976-1983) .

-¿Cuáles
fueron sus particularidades?

- Desde su principio es
una práctica que abreva de los modelos preexistentes. Han transcurrido
más de sesenta años desde el inicio del movimiento de transformación
psiquiátrica, cuando en plena ocupación nazifascista de Francia, Tosquelles 3,
exiliado republicano español, instaura una experiencia de substancial
transformación del hospicio de Saint-Alban .

Bion , Rickman ,
Foulkes (en en 1943 en el Northfield Hospital) y Maxwell Jones (en 1941-1944 en
Mil Hill y en 1945 en Dartford establecen las primeras reuniones terapéuticas a
principios de la Segunda Guerra con grupos de heridos y ex prisioneros de hasta
de cien pacientes .

En 1947 inaugura Jones
una experiencia comunitaria con civiles: la Unidad de Rehabilitación Social en
el Belmont Hospital, cerca de Londres.

En los EEUU las
políticas en salud pública no trasladan de inmediato las exitosas experiencias
del campo de la psiquiatría militar ( acumulada durante Segunda Guerra) a la
vida civil, pero en 1955 , se habla de la Tercera Revolución en
Psiquiatría
4 . En 1963 la Ley Kennedy alienta la creación los
Community Mental Health Centers en los que se fusionan las experiencias
francesas e inglesas.

En los ’60
Balduzzi en el Hospital Psiquiátrico de Varese, incorpora elementos de la
llamada psiquiatría francesa de sector. A los 23 años Guattari con Jean
Oury fundan la clínica de La Borde (en Loir-et-Cher). En 1968 había organizado
el Centro de Estudios e Investigaciones sobre el Funcionamiento de las
Instituciones.

A fines de
1961 Franco Basaglia inicia en Gorizia la “revolución psiquiátrica” ,con
acciones anti –institucionales para eliminar los manicomios y cuestiona a
las experiencias precedentes : ”¿Para qué sirve la propia comunidad
terapéutica –utilizada como un nuevo aspecto formal de la psiquiatría- si la
violencia, la exclusión y el abuso, continúan siendo el único medio de
clasificación entre privilegiados y oprimidos?” , dice .

Los
psicoanalistas rosarinos María Elena Petrilli y Mauro Rosetti (mi analista de
aquellos años) se pliegan a éste proceso italiano de desmanicomialización.

En España
se crea la Coordinadora Psiquiátrica recién en los últimos años de la dictadura
del general Franco.

-¿Y
en Argentina?

- En 1963, por influencia de la ley
Kennedy, de Psiquiatría Comunitaria se crean en el país más Centros de Salud
Mental y Servicios de Psicopatología en hospitales generales, como alternativa
a los hospitales psiquiátricos. Algunos de ellos (como los implementados por el
Dr.Goldenberg) estarán fuertemente influídos por el psicoanálisis,
contribuyendo a su expansión en salud mental. Es en 1967, bajo la dictadura del
Gral Juan Carlos Onganía (durante la gestión del Coronel Esteves a cargo del
Instituo Nacional de Salud Mental) cuando se impone una nueva denominación
(Resolución N°1139): Centro de Salud Mental "Dr.Arturo
Ameghino". Paralelamente a nuestro trabajo en Rosario, Raúl Camino
en Colonia Federal (Entre Ríos) y Wilbur R. Grimson en el Hospital Estévez
(Lomas de Zamora) operan en el mismo sentido.

El 12 de setiembre de 2006, Mauricio
Goldenberg falleció en su exilio de Washington .El Servicio de
Psicopatología del Policlínico de Lanús (hoy Hospital Zonal Evita ), que él
creara hace 50 años, hoy lleva su nombre .Él luchó por abrir salas
de psicopatología dentro del Hospital General y creó un equipo
de psiquiatría social, que hacia labores de atención primaria en la villa de
los alrededores trabajando con líderes y sanadores naturales de la comunidad .

En octubre
de 1970 David Cooper realizó su primer viaje a la Argentina en el que dio
conferencias y contactó a quienes trabajaban en el país y en 1972 retorna pues
intenta radicarse seducido por estos ensayos 5. Simultáneamente,
desde 1965 Enrique Pichon Riviere venía exponiendo sobre el grupo
operativo, y otros temas de su esquema conceptual, acerca de nuevas
propuestas y metodología para una escuela de psicólogos sociales,
presentados en Londres y Buenos Aires . De entre las experiencias
grupales más interesantes y originales de este período recuerdo el
trabajo con pacientes de las salas de espera o con los inscriptos
en listas de espera a tratamientos individuales.

-¿Cómo
se expresó este movimiento en nuestra región?

En 1968
Jorge Gasparri y Jorge D’Angelo fundan la Escuela de Psicología Social de
Rosario .Ése fue el año de mi ingreso y yo cursé simultáneamente ambas
carreras .Recuerdo al respecto una anécdota: en las vacaciones ’69 un grupo de
alumnos participamos del primer curso de observadores para grupos operativos, y
además, Gasparri coordinó un grupo operativo de verano alrededor de un complejo
texto inédito de Althusser (editado en una borroneada impresión mimeográfica
)titulado “La ideología” 6.

Por ésta
época se comienza a trabajar en algunos hospitales psiquiátricos algunas
experiencias de trabajo grupal, asambleas, consultas, en algunos pabellones.
Una de las experiencias mas florecientes se produce en el Hospital “Antonio L.
Roballos” en la provincia de Entre Ríos y aquí en Rosario trabajamos en el
Pabellón 3 , luego en el Pabellón 1 y en Oliveros .

  • ¿Qué otras expresiones daban cuenta de estos
    acontecimientos científicos?
  • Las publicaciones de esa época alrededor del tema (que
    vieron la luz a través de las ediciones de Paidós , Proteo, Hormé,
    Amorrortu, Psiqué, Escuela y Granica) enaltecían lo grupal en todas sus
    formas, por ejemplo la psicoterapia de grupo . En los congresos
    de salud mental ésta era la “estrella central”, para decirlo de
    algún modo .Se habían creado ,entre otras sociedades científicas, la
    Asociación Argentina de Psicoterapia de Grupo . Habían surgido órganos
    importantes como Imago o larevista de la Asociación de Psicólogos de
    Buenos Aires7. Las experiencias psicoterapéuticas grupales con
    ácido lisérgico atraían y despertaban curiosidad entre artistas,
    escritores y miembros del campo psi.

Algunos
psicoanalistas que expresaban su descontento en la APA comenzaron a nuclearse
en la la Federación Argentina de Psiquiatras y finalmente en la Coordinadora
de Trabajadores de Salud Mental (CTSM)
, en la cual participaba la FAP junto
con la A.P.B.A., la Asociación de Psicopedagogos, la Asociación de Asistentes
Sociales y los psicoanalistas que pertenecían a los grupos Plataforma y
Documento que, en 1971, realizarían la primera ruptura en la APA. Es así como
Emilio Rodrigué, José Bleger, Emiliano Galende y Marie Langer trabajaron en la
dirección de la FAP en los años siguientes. De aquellos importantes eventos
científicos que se hacían en los años ‘70 aquí en Rosario recuerdo uno de la
F.A.P. en el Teatro “El Círculo”.

Esas escuelas que funda Enrique Pichón
Riviere se dispersan como hongos después de la lluvia, y no sólo a lo largo de
Argentina .Yo he conocido distintas escuelas de esta corriente en distintas
partes del mundo. En Una introducción al Análisis Institucional el
socioanalista francés René Lourau destaca particularmente la historia del
movimiento argentino, porque ellos son en parte deudores de la
experiencia local8. La obra de Pichon Riviere , Rolla, Ulloa,
Bleger ,etc. tuvo un carácter pionero .

-¿Qué tipo de actividades
realizaban Uds. en el Pabellón Tres?

- La
estructura arquitectónica del Servicio de Psiquiatría Adultos que dirigía el
Dr.Tramontín, elogiada por unos franceses que habían visitado la institución,
era laberíntica. Esto no había cambiado sustancialmente cuando regresé catorce
años después. Me llamaba la atención cómo los profesionales podrían atender en
cuartos tan despojados e impersonales, muchos de ellos muy identificados con el
lugar, casi cronificados en su tarea como docentes o profesionales, repetían y
repetían historias, porque allí se hacían presentaciones de casos y
habitualmente se convocaban a los mismos pacientes que ya recitaban de
memoria sus síntomas y respondiendo un poco a lo que se suponía que ellos
tendrían que decir. Porque ahí era donde se dictaban las clases de Psiquiatría
tanto para la Especialización en Psiquiatría como para la Carrera de
Psicología.

Nuestras
prácticas experimentales y experienciales eran innovadoras, por ejemplo las
asambleas de pacientes que eran muy populares .Congregábamos a numerosos
“espectadores” e invitados alumnos y egresados de Enfermería, Medicina y
Psicología, docentes, psicoanalistas, residentes de psiquiatría, etc.
Convocábamos porque se mos percibía como una alternativa. Por ejemplo hacíamos
sesiones multitudinarias de psicoterapia basada en los comentarios que la
proyección de diapositivas o la escucha de música despertaban9,
practicábamos la co-terapia que habían desarrollado Moccio y Pavlovsky.
Se hacía psicodrama, particularmente nos habíamos formado con un discípulo de
la escuela de Rojas Bermúdez. A una de nuestras prácticas la denominamos arte
terapia
sin imaginar que posteriormente se iba a crear una disciplina
autónoma con ese nombre y características. Nosotros despreciábamos en verdad a
la labor-terapia porque era como darles a los pacientes una ocupación sin valor
terapéutico contrastante con el ulterior desarrollo de la terapia
ocupacional como una disciplina más formal, Por entonces nosotros tratábamos de
desarrollar talleres de libre expresión.

En el sector de ingreso teníamos también
un tablero que funcionaba como periódico mural donde los pacientes podían
expresar ahí todo lo que deseaban con poemas dibujos, etc.

-Al
parecer despertaron serias expectativas en su entorno…

-Tuvimos
una suerte muy especial porque, por esos años, fue enviado a Argentina el
Dr.Carlos Chan, como delegado de la O.M.S. para América Latina. Chan había sido
discípulo de Maxwell Jones en Escocia, era hijo de madre inglesa y
padre chino casado con una trabajadora social portuguesa residentes .Al parecer
,en un comienzo fueron enviados a modificar la institución y a transmitir
el mensaje la ideológico de la comunidad terapéutica al resto de
Argentina y se instalaron fundamentalmente en el servicio de salud mental del
Hospital Santa María de Cosquín que había sido la residencia del viejo
tuberculario que Puig relata en “Boquitas Pintadas”.

En algunas
ocasiones Carlos Chan y su esposa venían a Rosario donde teníamos actividades
en conjunto con el equipo de Oliveros y de él aprendíamos lo que era la teoría
de la comunicación, ejercicios de expresión corporal, de sensitivity
training, las técnicas dramáticas, la coordinación de la asamblea,
la progresiva eliminación de las técnicas de represión como los chalecos de fuerza
químicos y de lona y el electroshock.

Ricardo
Malfe, uno de los pioneros en el campo del A.I., fue nuestro supervisor
institucional. Invitábamos permanentemente a grandes teóricos de Argentina que
nos nutrían permanentemente con seminarios.

-¿En qué contexto social
desplegaban estas estrategias?

-Todo esto lo hacíamos con algunas
dificultades tratábamos de dignificar a los internos mejorando sus condiciones
de vida que en el interior del pabellón eran de mucha pobreza y no diferían
radicalmente del estado “externo” de la cosa. San Cristóbal, la compañía
de seguros donó parte del mobiliario para renovar la planta baja y sustituir,
por ejemplo a los cajones de manzanas que se usaban como mesitas de luz.

-¿Cómo estaba organizado el
pabellón?

El pabellón era de mujeres .En la planta
baja residían las ambulatorias y agudas y en el piso superior vivían pacientes
ancianas, generalmente psicóticas, catatónicas, crónicas, abandonadas o casi
sin relación con sus familiares. Nosotros decidimos trabajar con ambos niveles.
Trabajamos arduamente con las enfermeras tratando de transformar los hábitos de
represión porque prácticamente ellas no usaban la palabra. Había una
especie de jerga discriminatoria, se hablaba del “esquizo” para hacer
referencia a lo esquizofrénicos.

El Pabellón
sostenía actividades permanentes, mañana y tarde y hasta los días sábados.
Nosotros hasta durante la siesta militábamos porque considerábamos la tarea
terapéutica como el ejercicio de una militancia tendiendo a combatir el
encierro y la manicomialización No descansábamos y uno de los hitos simbólicos
en esta lucha fue tirar las alambradas que dividían el pabellón del resto de la
institución.

Aún los
días domingo, hacíamos asados, y nos reuníamos con gente de otros pabellones
que después empezaron a hacer prácticas parecidas , por ejemplo los del
Pabellón Dos que estaban en relación estrecha con Oliveros ,quienes a
instancias de nuestra experiencia habían iniciado también estas prácticas y,
por ello, teníamos capacitaciones en conjunto con el Dr.Chan.

- ¿Que tipo de intervenciones
hacían para poner en juego algo de esa democracia?

-Todas las mañanas hacíamos un gran
círculo, convocábamos a todos, hacíamos bajar a las pacientes de arriba , las
que estaban mas cronificadas e institucionalizadas, las más reacias a
despegarse de sus camas, las nombrábamos por sus nombres y apellidos. Hacíamos
un gran círculo en la planta baja, se corrían las camas, nos sentábamos en
sillas y bueno, hacíamos un orden del día, a ver que problemas habían ocurrido.
A veces se trataba de problemas interpersonales, de disputas o se
elevaban quejas respecto de estas cuestiones que yo mencioné de la comida o del
maltrato por parte de enfermería. A veces había pedidos de elevar el confort,
de dignificar. Contábamos con una institución de beneficencia para pacientes
con trastornos mentales que dirigía la Sra Puccio, miembro de una de las
grandes familias tradicionalistas de Rosario, era una persona muy joven, muy
involucrada, participaba no solamente en las asambleas sino también de los
encuentros de evaluación de lo que había ocurrido, porque nosotros, una vez que
terminaba una asamblea, una actividad grupal o de coterapia o de lectura del
periódico o de músicoterapia hacíamos la reunión de “review” que era esta
evaluación.

En
determinado momento un subgrupo fuimos muy cuestionados por la conducción
oficial del Servicio , sufrimos el “exilio interno” y fuimos a parar al
Pabellón Uno, un sitio aislado ,abandonado donde prácticamente no entraban los
médicos y los enfermeros muy corruptos vendían el derecho a la cama y a la
internación y se robaban todo lo que podían. Allí convivían ex pacientes de
Paidopsiquiatría, (muchos de ellos ya mayores de veinte años discapacitados con
retrasos mentales) , y gerontes . Recuerdo haber conseguido la donación
de una partida de cinturones y de ropas para dignificarlos, porque la
miseria era tal que los pacientes se ataban los pantalones con un hilo.
Los cinturones desaparecieron al otro día .El único televisor que nos habían
donado también iba a parar siempre al cuartito de los enfermeros de modo de que
cuando nosotros legábamos ellos lo sacaban de allí y lo ponían excepcionalmente
a disposición del resto como haciéndonos un favor.

O sea que
había que combatir estos hábitos donde los enfermeros consideraban el pabellón
casi como un territorio privado donde ellos hacían y deshacían ,y, al mismo
tiempo muchos de ellos estaban anudados a una tendencia del sindicalismo mas
derechista y reaccionaria a los cambios y ligados ideológicamente a lo que
luego sería La Triple A. 10

Nosotros
empezamos con un tallercito de bolsas de papel para ver si las podíamos vender
en las verdulerías, bolsas de papel de diario con engrudo pero era más que nada
para movilizar a los pacientes y con esa excusa los hacíamos dialogar y ellos
iban poniendo en palabras sus propias historias porque no tenían con quien
hablar .Iban aflorando progresivamente, sus historias de vida, tratábamos de
reducir el quantum de medicación porque generalmente estaban sobremedicados,
sufrían situaciones de abusos entre ellos mismos, casos de violación, había
pacientes que tenían el ano prolapsado por las violaciones , sufrían castigos
corporales y eran encerrados en cuartos de castigos. Eran lugares muy
siniestros al modo de las instituciones de encierro del siglo XVIII.

-Aquellos
fueron años de mucha agitación política…

-La efervescencia de aquellos años,
implicó que los muros del hospital no nos preservaran del todo de lo que
ocurría en extramuros .En “el exterior”, era permanente la lucha contra
la Dictadura y nosotros quizás como parte de esa lucha introducíamos en
intramuros actividades de corte democratizante .Creamos una institución con
pretensión democrática en el seno de una sociedad dictatorial, introduciendo
la cuestión del inconsciente al interior de la institución. Siempre bregábamos
por el derecho a la palabra, las decisiones en democracia, el levantar la mano,
algunas cosas se decidían solamente por votación directa. A lo mejor podrían
parecer acciones muy simples pero eran muy importantes porque llevábamos el
ejercicio de la democracia en micro en esa experiencia donde la Constitución
estaba totalmente eliminada y había periclitado el ejercicio de la
política.

Sosteníamos
la escucha y lectura crítica de noticias con grupos de discusión sobre lo
que acontecía .Luchábamos con el periódico en la mano, para sostener al
paciente conectado con lo que ocurría en la realidad social durante su
período de internación. Realizábamos salidas al cine. Para algunos fue la
primera y quizás única vez que lo hicieron en sus vidas.

Nuestro
equipo interdisciplinario contaba con las antropólogas Elena Acchilli y Marta
Schapira, destacadas investigadoras de hoy en la interfase entre antropología y
educación o en sociología de las profesiones. Entonces, ambas hicieron
una exploración tendiente a aclarar porque la comida –proveniente de una cocina
centralizada en el hospital -llegaba fría a la mesa de las internas .

Una vez ,al
salir de una actividad, la policía nos detuvo .Nos acusaron falsamente de
repartir volantes que convocaba a una asamblea de no docentes .

Entre nuestros compañeros se
encontraban los psiquiatras, Alejandro Pastorini, luego desaparecido y
Rubén Pancaldo más tarde detenido. Otros nos dispersamos y optamos por
distintos motivos radicarnos en el extranjero: Reynaldo Perrone reside
actualmente en Francia y Almilcar Ciola en Suiza. Néstor Melgratti y la
Antropóloga Marta Schapira vivieron en España y luego retornaron. Yo viví diez
años en Israel .Casi todos continuamos sosteniendo voces críticas hacia las
instituciones, en mi caso personal, con una fuerte ascendencia del pensamiento
de Félix Guattari y Gilles Deleuze.

Yo he
intentado registrar la memoria de estos hechos en un video que denominé “De
regreso al Pabellón Tres” . Este documento contiene entrevistas a
distintos protagonistas, entre ellos a la Dra. María Teresa Ridiero, la
directora del Pabellón .

Tenemos
entonces este espíritu de transformación, esta intención de dejar una
huella, pero a veces no obtenemos los resultados deseados porque cuando yo
regresé al país y me puse en contacto con los profesionales de entonces, ya en
época de democracia, en los años 84, 85, 86 ,entre los residentes del mismo
Pabellón Tres, había una falta de conocimiento de lo realizado, no había ningún
registro de memoria de nada de lo que ahí se había hecho, ninguno.

-Era una práctica muy distinta a la
consultorio privado…

- Para empezar uno en el consultorio privado no
encierra al paciente, no obstante en los consultorios de los hospitales
psiquiátricos funcionaba un analizador institucional en términos
ezquizoanalíticos, que era el llavín, un picaporte “retirable” ,
parte de un dispositivo de control. Nosotros tratábamos de desterrarlo .Era un
elemento que todo médico o enfermero tenía en su guardapolvo pues para abrir un
consultorio se introducía el llavín de modo que el cuarto quedaba sin
picaporte. Recuerdo, que a los 19 años, durante una de mis primeras
entrevistas con una paciente , yo dejé entornada la puerta pues no tenía ni
quería usar el llavín, pero esta paciente cerró la puerta. Quedamos
enclaustrados y tuve que golpear para que me abrieran.

Pero la
participación mas difícil era de los pacientes que estaban en el piso superior,
curiosamente bajaban del piso superior al subsuelo donde teníamos estos
talleres de expresión, con acuarelas, témperas y con ceritas, algunos
trabajaban muy estereotipados y otros con trabajos mas creativos, nosotros nos
habíamos inspirado mucho en la poca bibliografía que había en ese momento sobre
lo que se llamaba el “ars insania”, los trabajos de Ernst Kris y otros
.Exponíamos estas obras. No era casual que esto estuviese en el subsuelo,
porque por momentos eran actividades que la gente no entendía bien de que se
trataba, esto de movilizar a través de la imagen.

Recuerdo a
una paciente que estaba prácticamente en estado catatónico a quien
constantemente se la sometía a electroshock casi como una especie de rutina
porque los tratamientos de electroshock no eran necesariamente el resultado de
una evaluación ni de un diagnóstico previo sino que había como una especie de
rutina institucional,”El día que se hacía el electroshock”, entonces se los
ponía en fila e iban pasando.

Con esta
paciente yo trabajé muchísimo, dialogando a nivel individual en el consultorio,
utilizando pinturas, canciones, intercambiando textos sobre una hoja.
Ella progresivamente empezó a salir de su estado, cantaba “Luna tucumana”
y empezó a conversar pero un día cuando la voy a buscar para la consulta no
quería salir de su cama, había vuelto a encerrarse. Esa mañana le habían hecho
electroshock sin consultarme y me dio mucha bronca porque se había arruinado
todo un retroceso .Porque había como un doble sistema, por un lado estaba este
régimen democrático y por otro estaba este sistema donde uno no sabía de donde
venían las órdenes para estas terribles prácticas.

- ¿Habían pensado un alta con estos
pacientes en la institución?

-Nosotros
tratábamos de establecer un vínculo con los familiares de los pacientes agudos
y organizábamos , algo bastante inédito , sesiones de terapia familiar durante
los días de visita . Era como hacerles dar otro tipo de paso más comprometido
que el traerles alimentos o golosinas.

Nuestra
tendencia era a la desmanicomialización por eso nosotros tiramos los alambrados
y al mismo tiempo sabíamos que las condiciones de pobreza, la desvinculación
con la familia de origen hacía esto muy difícil porque muchos no tendrían
adonde regresar. Probablemente de haber continuado algunos habríamos llegado a
apoyar una instancia de desarme del sistema institucional represivo mismo como
después ocurrieron con algunas experiencias en Argentina. Pero, entonces,
en aquel contexto histórico, solo fuímos innovadores de las prácticas
terapéuticas institucionales sin el ánimo ni las posibilidades políticas
de hacer desaparecer la institución en sí. Tampoco fuímos unívocos.

Como
alguien que destaca la importancia terapéutica de la memoria, el valor del testimonio,
por esto de que cuando uno tiene memoria tiene elementos para elaborar y no
repetir, tiene un instrumento para transmitir a las otras generaciones. Es
importante a veces el rescate de estas voces que a veces regresan del olvido de
la manera en que uno menos se lo imagina .A menudo uno se encuentra con
alguien que evoca con nostalgia, con alegría, con entusiasmo esta época de
verdadera lucha política participativa, democrática porque la Comunidad
Terapéutica del Pabellón Tres expresaba, sostenía, el deseo de ejercicio de la
política más allá de los enunciados retóricos y los simulacros actuales.

Deseo, que
es legítimo sostener sobre todo cuando advertimos el grado de pobreza subjetiva
al que hemos arribado por no desarrollar nuevas prácticas específicas para
modificar y reinventar los modos de ser en la pareja, en la familia, en el
contexto urbano, en el trabajo o producir invenciones, como dice Guattari,
cambios del modo de ser-en-grupo que no estén limitados a lo
comunicacional, sino que profundice en auténticas mutaciones existenciales.

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